Te miro mientras tu distraída cumples con el propósito de
hoy, atareada vas y vuelves una y otra vez, corriges lo corregible y sorteas lo
impredecible, de pronto la luz y las sombras se conjugan y congelo una parte de
ti, esa parte que me resulta fetichista…
Ese susurro de ti, que solo esboza en mi alma el despertar
erótico y que culmina con el resto de tu presencia, ese resto que se torna
hermoso, torneado, envuelto en un traje sastre negro que contrasta con la tez
blanca de tu piel.
Si no fuese porque estamos con comisiones dispares te
raptaría en este preciso momento a un lugar contradictorio a este, donde
pudiese poseerte y que me poseyeras las veces que nos permitiese nuestras
presencias, ahh! En fin…